LORENAPANEA Viajes: Parte II - Denia


El Delta del Ebro fue lo que yo necesitaba para empezar mis vacaciones - un shock de relajación y meditación... Después de ello, poco a poco quería volver a la "civilización", aunque sin sentir estrés ni dejar de ir a playas paradisíacas.

El destino perfecto para eso era Denia. Una pequeña ciudad también al lado de un parque natural al norte de la provincia de Alicante, bordeada por encantadores acantilados y calas, y con varios senderos que te pueden llevar desde lo alto de las montañas hasta el transparente mar de la zona...









Empezando por la ciudad en sí, Denia es una localidad estéticamente bonita y cuidada, sin masificación ni horrendos bloques de hormigón, con un interesante castillo que otrora defendió la taifa musulmana allá por el siglo IX, y que actualmente es muy visitada principalmente por franceses, lo que también aporta mucha elegancia a las calles y hace con que hayan muchas tiendas con ropa europea muy chula.





Perfecto para ir a cenar y relajarse por la noche después de unos días intensos de senderismo en los acantilados o después de nadar en las aguas cristalinas de las calas de los alrededores.













Hablemos entonces de esos senderos y calas...

Durante la edad medieval, como la zona estaba a solamente un día y una noche de viaje en barco desde el norte de África, toda la zona de Alicante era constantemente atacada por piratas berberiscos, lo que llevó las coronas de Castilla y Aragón a crear un sistema de defensa basado en torres de vigía por el Levante. Una de ellas es la Torre del Gerro - en la cumbre de la montaña que separa Denia de Jávea - accesible a través de un sendero que sale desde la zona de Les Rotes, una de las mejores playas del entorno.


Subir hasta la Torre del Gerro es un camino bonito y recomendable, además de ser un ejercicio sano para mantener la forma, algo que no hemos de descuidar tampoco durante las vacaciones.
La cosa es que no me suelo contentar con los caminos fáciles ni las playas cercanas. Quizás esta sea la metáfora de mi vida, ya que a menudo me enfoco en mis objetivos, sin importar la dificultad del sendero, el esfuerzo que conlleva, o los medios que tenga disponibles.
Y una vez allí, mi objetivo era llegar a Cova Tallada, ya en Jávea. Tiré entonces, bajando la montaña por toscos caminos inclinados, bordeando por los acantilados casi siempre sin cualquier protección, muchas veces solo sujetándome por alguna cuerda o cadena desgastada y todo ello en chanclas (mala idea)...

Mi novio haciendo el gilipollas... 
aunque en algunas partes era
bastante de peligroso












Leí más tarde que suelen ocurrir muchos rescates a personas que intentan acceder a la cueva, lo que no es de extrañar ya que es un sendero de dificultad muy alta, sin protección y con pocas señales indicando el peligro de la ruta... Pero eso no es razón suficiente para frenarnos, a que no!
También se puede hacer en barco, pero eso para mí no tiene gracia... :D

La verdad es que no lo recomiendo a personas sin una preparación física muy buena, ni con niños, y desde luego sin unas zapatillas adecuadas... Pero reconozco que una vez llegado al destino, Cova Tallada es como un monumento secreto que tenía que conocer.
Hay que bajar hasta el mar y entrar nadando, ya que no hay forma de acceder por tierra (o en este caso, roca).
Como ya delata el nombre, es una cueva literalmente tallada por la mano humana en medio de un acantilado inaccesible a pie. Se dice que era una cantera de la cuál se ha extraído roca para las principales construcciones de Denia y Jávea, como por ejemplo el castillo de Denia, pero lo cierto es que no se conoce bien su origen ni sus diferentes etapas... hay marcas en las paredes que transportan desde los tiempos de los romanos, hasta escondrijos marinos ya durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que la gruta puede muy bien haber tenido otras funciones como por ejemplo, quién sabe, un refugio para piratas...

Foto de adolphotography.blogspot.com
Foto de National Geographic - como entré nadando, no me pude llevar la cámara conmigo
Absolutamente impresionante, fantástica y belleza mediterránea pura.

Denia es parada obligatoria, no solo para una diseñadora de vestidos como yo, sino también para cualquier persona que aprecie la elegancia, la naturaleza y que busque turismo de calidad.

Tampoco es un destino excesivamente caro ni con una costa saturada. Yo me cogí un hotel económico en la montaña, ya tocando el parque natural del Montgó, que no tenía unas instalaciones de lujo pero tampoco era cutre y desde luego con unas vistas de lo mejor... 



Inspiración y buenas historias es lo que me llevo de Denia, después de otros 4 días maravillosos, que ni reemplazaron ni ofuscaron la estancia previa en el Delta del Ebro, sino más bien que añadieron mucho a mis vacaciones y, desde luego, en donde se me ocurrieron nuevos diseños de vestidos para mis próximas colecciones de otoño/invierno y primavera/verano, tanto de fiesta como novia...

Y esta fue mi impresión, hasta mis próximas paradas que ya os contaré en los próximos posts!
LORENAPANEA

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