Viajes LORENAPANEA: Un mundo aparte - Monaco

El segundo día en la Riviera francesa lo dediqué a visitar Monaco. Como seguramente sabéis, Monaco es una ciudad-estado (la segunda más pequeña del mundo, solo más grande que Vaticano), que ni siquiera es parte de la Unión Europea, y además es un paraíso fiscal. Todo ello hace con que sea un mundo aparte.


Este país enano se ubica en un pequeño acantilado pero con um boom inmobiliario que llenó y sigue llenando la ciudad de torres, fomentado por el interés de magnates de todo el mundo en tener su residencia fiscal en Monaco, ya que el estado no grava sus rentas... Me acordé de todos los impuestos que pago a cada mes en España, con mi pequeño negocio de Moda y me dí cuenta que podría hacerlo mucho más emergente si disfrutara de las ventajas que disfrutan los multimilionarios, o si por lo menos el estado diera una tregua fiscal al emprenderismo español... Pero eso es una historia para otro post.


El lujo se ve en cada esquina y allí podéis encontrar tienda inimaginables... No es solo que cualquier stand de coches venda ferraris (o que uno de cada 1 de cada cinco coches sea un ferrari o un porsche), o que el piso más barato de una inmobiliaria sea 5 millones de euros... Es que me encontré incluso una tienda de venta de aviones (y no me refiero a juguetes, sino literalmente verdaderos jets)...






Y esto se refleja también en la Moda. No hay marca de lujo que allí no esté. Es más, Chanel en tan solo 2 kms tiene 2 tiendas...






Impresionante, ideal y aspiracional... ¿Y queréis que sea sincera con vosotras? No me gustó. Es un mundo que no es realidad, ni nunca lo será, para el 99% de los terráqueos. Todos los yates que estaban aparcados en la marina tenían la bandera de algún paraíso fiscal, el precio de un café es 5 veces superior al sueldo diario de una costurera de cualquier cadena low cost, o el sueldo acumulado de toda la vida de muchas de nosotras (aunque no pagásemos impuestos, ni gastásemos un duro) no sería suficiente para comprar un apartamento en Monaco.



Una cosa es cierta: mucho dinero y lujo no son necesariamente sinónimos de buen gusto y me harté de ver atropellos a la clase, elegancia y estilo. No sé si es que lo adivinaba pero me llevé un look muy casual y casi provocador: camiseta Lopopo (Made in London), pantalón efecto cuero y zapatillas de mi querido país vecino, Portugal.

No era el dresscode más apropiado para ir al Casino de Montecarlo, pero entre cómoda y casual, creo que estaba mejor vestida que muchos milionarios con los que me crucé.




Sin embargo, por casualidad, he tenido la suerte de que mi viaje coincidiera con el Gran Premio Histórico de Mónaco. No es el mundialmente famoso Gran Prix, pero tiene quizás más encanto. Es el mismo circuito pero con la diferencia de que es una carrera con coches de Formula 1 originales de los años 40 y 50. Desde la zona del palacio del príncipe se puede ver la carrera perfectamente, por lo que he podido asistir a este curioso evento y sentir un poco del espíritu que se vive en la más emblemática carrera de Formula 1.




Después de un dia completo en un mundo diferente, regresé al final del día al mundo del común de los mortales. Sin embargo, la verdadera riqueza de la Costa Azul no está ni en Mónaco, ni tampoco en el Festival de Cannes, sino en los siguientes lugares que visité en la región.
Todo en este blog, durante la próxima semana ;)




LORENAPANEA


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