Un lugar de ensueño para casarse: Sant Miquel del Fai


Como ya sabéis muy pronto abro la tienda de Barcelona y he estado estas semanas muy ocupada con los preparativos del local. Aprovechando que andaba por tierras catalanas, me tomé un respiro y decidí visitar el entorno de Sant Miquel del Fai, situado muy cerquita de la ciudad condal.
Intentaré describiros bien este precioso enclave, pero ya os digo que ni las palabras ni las fotos le hacen justicia.



Sant Miquel del Fai es uno de los centros turísticos más antiguos del país. Está situado sobre el valle del río Tenes y está compuesto por un monasterio, la iglesia de Sant Miquel construida en el siglo X y la ermita de Sant Martí construida en el siglo IX. Estos edificios están refugiados sobre la roca (excepto la ermita) y actúan como una terraza sobre el paisaje, que sencillamente te deja sin habla.



Cuando descubrí que se podían celebrar bodas aquí, casi que me entran ganas de casarme, por lo que esta es mi primera recomendación de lugares para celebrar una boda con encanto. Aquí no vais a necesitar adornos ni mucha pompa. Es un sitio ideal para todos aquellos románticos enamorados de la naturaleza y la historia.



La iglesia está construida sobre los antiguos cimientos de la original, que en la actualidad se encuentra inundada, pero en las fotos podéis apreciar que tiene mucho encanto y unido al paisaje es espectacular.


Desde esta terraza sobre la roca, se puede observar la cascada que da nombre al entorno, ya que Fai, es de origen germánico y significa salto de agua. El camino desde aquí se vuelve relajado, con el agua como compañero constante. Se puede visitar una pequeña cueva que da un aire místico al paisaje. 




 Más adelante, el camino se vuelve a adentrar en la roca y pasa por detrás del salto de agua. En las épocas de lluvia es mucho más impresionante, pero hay sitios que quedan cerrados ya que toda la montaña está llena de huecos donde el agua lo inunda todo.



El camino termina con la llegada a la ermita. Es una construcción muy pequeña pero con mucho encanto. No sé si bajo permiso se pueden oficiar bodas en este rincón de Sant Miquel, al igual que en su iglesia principal, pero me imagino esas bodas en las que solo están presentes los novios y no hace falta nadie ni nada más. 


Desde este último punto se puede bajar a la segunda y última cueva visitable, situada a 100 metros de profundidad y donde hay que entrar con el casco puesto. Después de atravesar unos pasillos donde hay que pasar agachado, se abren unos balcones naturales donde se puede disfrutar del paisaje.


En fin, tanto si estáis pensando casaros o simplemente os gusta viajar y conectar con la naturaleza, Sant Miquel de Fai es el sitio perfecto para desconectar, inspiraros y coger aire puro. Viajar es lo que a mi me alimenta y cada sitio que visito me sirve de inspiración para crear.

LORENAPANEA.

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