Viaje a la ciudad de la seda


Cuenta la leyenda, allá por el siglo XIII cuando Jaume I lideraba las tropas aragonesas en el asalto a Balansiya, que los moros preparaban un ataque sorpresa por la noche para repeler a los reconquistadores. Fue entonces que un rat penat, golpeándose a sí mismo contra un tambor y tirando al suelo algunas armas, provocó un estruendo a mitad de la noche que permitió despertar al ejército cristiano y evitar el ataque morisco.
Casualidades de la vida que hicieron con que la Balansiya árabe se reconvirtiera en la Valencia cristiana y que casi 1.000 años después se siga empleando la figura del rat penat, como se dice en valenciano, o murciélago en castellano, para representar esta magnífica ciudad que tanto ha aportado a la historia hispánica.


Valencia era uno de mis viajes pendientes desde hace mucho y aprovechando que estaba en Madrid por los Premios Nacionales a Nuevos Diseñadores (que ya os contaré en los próximos posts), he aprovechado para hacer unos kilómetros más y visitar la 3ª principal ciudad de España.


Uno de los principales legados históricos de Valencia es su aportación milenaria la Moda. El hecho de ubicarse en el ajetreado Mediterraneo desde el tiempo de los fenicios, estar al lado del rio Túria con sus correspondientes lagos alrededor, y tener un clima inmejorable, hicieron desarrollar el comercio e industria de tejidos como en ningún otro punto de la península ibérica.
De hecho, Valencia era la última parada de la famosa Ruta de la Seda, que venía desde China, pasando por puntos como Kazakistán, Irán, Turquía, Italia desde hace 10.000 años.

Llotja de la Seda, típica lonja de comercio de la Corona de Aragón.
Si realmente apreciáis la Moda (y aprovecho para recordar que Moda no es ni consumismo ni el típico comentario superficial del “qué se lleva este año”…), con un poco de sensibilidad podréis descifrar sus señales en varios puntos de la ciudad.



Uno de los signos más evidentes es la cultura de las falleras. Si sois un estadounidense que acaba de llegar a España igual no sabéis distinguir una fallera de una sevillana, pero las diferencias son evidentes.


Aunque los actuales trajes ya tengan poco que ver con su origen ligado al trabajo de campo, es innegable la riqueza de los tejidos empleados en la confección de los vestidos tradicionales valencianos, fabricados con sedas, brocados, encajes y artesanía. Estos majestosos vestidos actuales derivan de la confluencia histórica que experimentó Valencia desde los fenicios, edetanos, romanos, árabes, cristianos, hasta los días de hoy.

Fotos exposición indumentaria valenciana





Es más: Pronovias no se ha inventado nada con el polémico vestido que pagó para que lo llevase Cristina Pedroche en la última nochevieja…


Y hay mucho más que Moda en la comunidad valenciana.
Ya os expliqué que el clima es espectacular…

Una tarde en la costa valenciana...Y os aseguro que me dormí una siesta allí, sin mangas y al lado del mar... Más de 20 grados en pleno Enero...
La comida, de lo mejor en cualquier rincón…

Un fantástico arroz al horno para comer, por si la paella os parece demasiado guiri...
Cuentos por toda la ciudad…

La casa más estrecha de Europa, el nº 6 de la plaza Lope de Vega de Valencia. Antiguamente las viviendas se pagaban por metros de fachada, por lo que alguien encontró una forma económica de hacerse un hogar. Se cuenta que la niña que habitaba esta casa se tuvo que vestir en la calle en el día de su Comunión, así como todas las veces que se vestía de fallera, ya que el vestido puesto no pasaba por la puerta.

Historia universal…

Foto del Santo Cáliz en la catedral de Valencia. La tradición aragonesa cuenta que el cáliz usado por Jesucristo en la última cena se guarda en la catedral valenciana y algunos datos arqueológicos y testimonio de la tradición lo corroboran. La tradición cristiana dice que San Pedro llevó el Cáliz de Jerusalén a Turquía y de allí a Roma. Con la persecución romana a los cristianos, el papa San Sixto II lo confinó a San Lorenzo, originario de Huesca que lo envió así a Aragón. Después de varios viajes por el reino, este termina finalmente en Valencia ya en el siglo XV. Independientemente del hecho de ser religiosos o no, sin duda que este es un artefacto que marcó para siempre la historia y cultura de la sociedad occidental y se puede visitar en esta ciudad.

Y obviamente modernidad…


Ciudad de las Artes y las Ciencias, una de las construcciones de arte moderno más importantes y espectaculares del mundo.

Antes de embarcar a conocer el mundo sin haberlo hecho en nuestro país (lo que yo llamo el síndrome de Hernán Cortez), os aviso de que Valencia es un viaje obligatorio y un lugar agradable para visitar, ya sea solas, con amigos o en pareja.


      

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