Bienvenue a la Belle Époque


Aprovechando el break que hace parar España durante la Semana Santa, he decidido viajar a Carcassonne en el Sur de Francia para ver algo que no se encuentra fácilmente a cada día.

Carcassonne es encantadora per se, ya que abarca la ciudad medieval más importante de Europa – la Cité Médiévale


Pero soy diseñadora y a mí me mueve la Moda, por lo que la verdadera razón de mi visita fue la exposición Tenues de Soirée en el Musée des Beaux-arts de Carcassonne, una muestra en vivo de vestidos de cena, concierto y baile de la Belle Époque francesa, es decir un tesoro de reliquias originales en estado puro.


Como todas sabéis, la Belle Époque fue el exponente máximo de la influencia de los países de la Europa Central a nivel mundial (entre finales del siglo XIX y el estallido de la I Guerra Mundial) y se caracterizó por fuerte crecimiento económico, invención de nuevas tecnologías y desarrollo científico, lo que llevó a importantes transformaciones culturales y sociales en todos los estratos – por ejemplo con la ascensión de las clases medias y burguesas que restaban protagonismo a la aristocracia, o la ascensión de la educación universal y proletariado que empezaba así participando activamente en los cambios de la sociedad. Obviamente, en la Moda esto se tradujo en positivismo y ostentosidad característica de quién quiere destacar y enseñar poder en una sociedad cambiante y que desafía los dogmas previamente instalados. He de decir que la mujer, en aquella época, era el reflejo de la riqueza de su marido, por lo que este último, si quería reflejar poder y riqueza, cuanto mejores eran los vestidos de su mujer y más adornaba iba ella, él iba a quedar en mejor posición. Esto es así porque en aquella época la indumentaria de los hombres era sencilla y distaba mucho de la ostentosidad de la época de Marie Antoinette.



En aquella época se imponía la silueta en S, donde, si vemos a la mujer de perfil, destaca la protuberancia de sus pechos, una cintura muy estrecha y una protuberancia en la falda en la parte posterior. La prenda protagonista sin duda es el corsé, que es el artífice de que esta figura sea posible. Como he dicho antes, la mujer era el reflejo del poder de su marido, por lo que tenía que acompañarle a este en todos sus eventos sociales, pudiendo cambiarse de vestido hasta siete veces al día.


A finales de esta época notamos un notable cambio, liberándose las mujeres de una silueta tan estricta con el avance en el mundo de la ropa interior. Este cambio, por supuesto, fue gradual y como ya sabéis, primero fueron las mujeres más innovadoras las que se atrevieron a dar el paso.
Gracias a Paul Poiret se impone unas influencias claramente orientales, con vestidos con cortes imperio, siluetas rectas, tejidos ricos e impulsa el uso del sujetador.

Si os gusta la Moda auténtica y pronto vais a pasear por el Rossillón, Pirineos o incluso desviaros hasta la Côte-de-Azur francesa, podéis pararos para visitar esta fantástica colección (y también la Cité!) hasta el próximo 20 de Mayo en la Rue de Verdun, nº1 en Carcassonne. ¿Por qué no el próximo puente de Mayo? Será el Día Internacional del Trabajo, creado en Francia durante los años de la Belle Époque, por lo que sería algo totalmente adecuado ;)        

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