La tendencia del Nuevo Barroco – la Historia se repite


Foto via: www.lib.uchicago.edu
 Con la crisis financiera, la falta de medios y la austeridad de la guerra, las personas buscaban racionalizar al máximo sus recursos, no enseñar ningún tipo de riqueza, pasar desapercibidas y vestir colores neutros. Os hablo de la moda que se instaló después de la Gran Depresión de 1929 y que predominó hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, pero podría usar estas mismas líneas para describir la moda que ha dominado el mundo contemporáneo desde el 2007 – lo que Karl Lagerfeld (el actual jefe de la casa Chanel) llamó de New Modesty.

Con el final de la austeridad de entonces, las mujeres querían volver a usar prendas que enmarcasen su feminidad y sensualidad, en vez de las apariencias castradas y aburridas de la sencillez. Aunque fue Balenciaga quién dio los primeros pasos en ofrecer una nueva moda femenina, la revolución total solo se completó con la llegada del New Look creado por Christian Dior que se impuso durante más de una década e hizo con que Paris se tornara la gran capital de la Haute Couture que sigue siendo hoy día.

Ahora en el 2015, el mismo fenómeno está ocurriendo en la sociedad y empieza arrastrándose a nivel global. Después de algunos años vistiendo prendas de corte recto, en telas lisas de color gris, negro o beige, el cambio al Barroco se empezó primero notando en los complementos más o menos sobre 2011-2012, años en los que se observaban (y todavía se observan) fenómenos anormales y contradictorios como por ejemplo gente llevando una camiseta Primark de 9 euros y un collar Michael Kors de 90 euros, o un vestido de Inditex de 20 euros con un bolso Louis Vuitton de 500 euros. Ya últimamente se nota mucho más que las grandes celebrities en la alfombra roja han empezado demandando a sus diseñadores vestidos sensuales, llenos de pedrería y exquisitos bordados que se mezclan con estampados fastuosos y complementos en color plata u oro, elevando la moda a otra clase y con niveles más exquisitos.


Dolce&Gabbana lleva ya un par de temporadas con vestidos opulentos con estampados inspirados en los mosaicos venecianos de la Catedral de Monreale de Sicilia o más reciente la inspiración en los trabajados trajes de torero andaluces.


El cero minimalismo es ya una premisa de las prendas de Ellie Saab con tradicionales bordados, cristales empotrados o dibujos arabescos que forman una ostentosidad con una clase inimitable.


Valentino sigue con sus bordados de folklore eslavo.


Y podría seguir hablando de tantos otros, que ya han observado y constatado que esta tendencia será una moda para quedarse, quizás durante la próxima década.

Los diseñadores suelen diseñar lo que la gente demanda, lo que indica que este nuevo estilo es una tendencia a punto de masificarse. Y si pensáis que jamás vais a vestir así, desengañaros: todos imitamos a nuestras referencias y pares.

A mí personalmente me encantan este tipo de prendas y creo que traen una nueva dimensión a la moda (o una reedición de uno de sus mejores períodos). Bienvenidas al Nuevo Barroco.       

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